La Perspectiva de los Especialistas
Según el reconocido psicólogo Daniel Goleman, principal autor y divulgador de la teoría de la Inteligencia Emocional, el enojo forma parte esencial de nuestro sistema emocional primario y cumple una función vitalmente protectora. No obstante, advierte que cuando la respuesta emocional es crónicamente desproporcionada respecto al estímulo que la originó, suele ser un claro indicador de déficits subyacentes en la regulación emocional y el autoconocimiento.
Por su parte, extensas investigaciones clínicas respaldadas por la American Psychological Association (APA) han logrado demostrar de manera concluyente que mantener un estado de enojo crónico y hostilidad sostenida está directamente correlacionado con el desarrollo de hipertensión, patologías cardiovasculares graves, trastornos de ansiedad generalizada y el deterioro progresivo del sistema inmunológico.